Conozca cómo están mejorando los procesos creativos gracias al Legal Design Thinking

Algunos piensan,  erróneamente, que los  juristas no tienen capacidad creativa o de innovación; aún así en los últimos años ha aumentado la necesidad de nuevos productos, servicios e incluso modelos de negocio innovadores aplicados al sector legal. Ahí es donde entra el Legal Design Thinking, una metodología que se ha desarrollado en los últimos 5 años para apoyar la creatividad del sector.

El Legal Design Thinking es un concepto que nace a partir del Design Thinking, una metodología que se ha aplicado desde los años 50 a la fabricación de productos, desde los años 70 al sector de los servicios y hoy en día se utiliza para fortalecer los servicios jurídicos. 

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La base del Design Thinking son los usuarios, por lo que se desarrollan diversas estrategias enfocadas en iteración, todo con el fin de encontrar nuevas perspectivas. En ese sentido no se crean productos o servicios para después presentarlos a los usuarios, lo que se hace es una búsqueda exhaustiva a partir de los usuarios, para crear nuevos productos o servicios (o para mejorar uno existente).

Muchas empresas han usado el Design Thinking, por ejemplo BBVA cuenta con un equipo enfocado en innovación, con el que han liderado proyectos de aproximación digital en diversos países. Desde ahí han salido diversos proyectos, como los cajeros modernos que se están implementando en Madrid y que cuentan con una interfaz mucho más sencilla para el usuario. Puede conocer todos los proyectos del equipo de innovación de BBVA ingresando acá.

En el sector legal la experiencia del usuario no es uno de los temas principales que se tiene en cuenta a la hora de abordar un problema jurídico. Con el legal Design Thinking todo el procedimiento de creación está dirigido a solucionar las necesidades del cliente final, por lo que los productos creados a través de legal design no sólo resuelven problemas de forma eficaz, sino que son verdaderamente útiles y atractivos para el usuario.

Su aplicación puede empezar con la mejora en la redacción de documentos legales, para que el usuario sienta el proceso de forma más transparente. También se puede innovar en la comunicación que se tiene con el usuario, usando las nuevas tecnologías o desarrollando herramientas que faciliten la interacción con el cliente. Además, también contamos con un amplio campo por explorar cuando hablamos de democratización de la información, por lo que necesitamos herramientas que faciliten el acceso a la justicia de todos los ciudadanos. 

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Las puertas que abre la innovación en el sector legal son muy grandes, si se quiere empezar con esta metodología solo se deben tener en cuenta los siguientes puntos:

1. Empatía: escuchar la problemática y a partir de esto, entender el problema.

2. Definición: reconocer cuáles serán los problemas en los que se trabajará.

3. Ideación: con base a ejercicios en grupo se busca una o más soluciones a el/los problema(s) identificados.

4. Prototipo: que consiste en llevar a cabo la idea para resolver el problema.

5. Testeo: en esta fase se prueba la solución. Se puede volver a la fase anterior todas las veces que sea necesario para modificar, corregir y mejorar el prototipo planeado. Una vez finalizada esta etapa de pruebas iterativas, se implementa el producto o servicio.

Los procesos creativos son cada día más importantes en el sector legal. Contar con herramientas de legaltech como Vigpro le permitirá conectarse con todos los actores de la gestión jurídica de su empresa.

Fuentes: https://www.thetechnolawgist.com/2019/06/17/legal-design-el-lavado-de-cara-del-derecho/

https://elderecho.com/legal-design-thinking-la-metodologia-que-puede-ayudar-a-los-juristas-a-transformar-digitalmente-sus-organizaciones